Vamos a empezar con lo menos importante pero que es lo que algunos (espero que no sea la mayoría) os estaréis preguntando. Y si, empiezo con lo menos importante para quitarlo de en medio y poder pasar a lo que de verdad importa y en lo que más me quiero centar.

Si, sé soy joven no hace falta que me lo recordéis, soy consciente de que 21 años es mi edad (de verdad pensábais que no lo sabía!?). Si, sé lo que estoy haciendo (faltaría más!), lo que un matrimonio implica, y lo que conlleva. Y no, no ha sido algo repentido, ni una locura, ni un disparate.

Una vez dicho todo esto, a lo que conscientemente he decidido dedicarle sólo unas pocas frases, vayamos a lo importante.

Jordan y yo llevamos juntos poco más de 2 años, durante los cuales hemos pasado de vivir a 5 minutos el uno del otro, a una relación a distancia durante casi un año. Semanas antes de marcharme de Estados Unidos durante lo que en su día pensamos que serían tres años en una relación a distancia (y no uno como acabó siendo) lo teníamos claro. Qué claro, lo teníamos transparente, cristalino. Ni siquiera discutimos el tema durante más de 5 minutos. Seguiríamos juntos, nos burlaríamos de la distancia, la haríamos nuestra compañera hasta que yo acabase la carrera, y luego viviríamos juntos en Estados Unidos. No había dudas, desde el principio lo sabíamos, no queríamos que esto fuera algo pasajero. ¿Por qué estábamos tan seguros? Es una pregunta que no puedo contestar, sólo puedo decir que cuando lo sabes, lo sabes. Y nosotros lo sabíamos.

La suerte estuvo de nuestra parte cuando durante una conversación con un amigo me enteré de que podía estudiar al año siguiente en Estados Unidos. Que podía volver. No quería hacerme ilusiones, tenía buena nota pero es una beca a la que se presentaban más de 700 estudiantes, de los cuales la mayoría querían una plaza en Estados Unidos. Una vez más la suerte estuvo de nuestro lado, había 6 plazas para la Universidad de Richmond, a sólo 90min de Virginia Beach, de Jordan. Fueron unos meses de estrés, de ansiedad, de noches en vela, de desesperación. Hasta que la respuesta fue: admitida. Me iba a Richmond, me volvía a mi casa. Esto no podía ser suerte, esto tenía que ser cosa del destino.

Al año siguiente, prácticamente vivimos juntos de Jueves a Domingo. El jueves me venía a buscar a Richmond, el Domingo me volvía a llevar. Se convirtió en nuestra pequeña rutina. A pesar de los kilómetros recorridos, de las horas de atascos y carretera, estabamos en el mismo continente, mismo país, mismo estado. Ni lo considerabamos una relación a distancia.

Durante estos dos años hemos aprendido mucho, muchísimo, el uno del otro. Te puedo decir como va a reaccionar a cada situación, que respuesta va a darte cuando le preguntas si quiere algo de beber, te puedo decir que apagará la televisión si su equipo está jugando un partido importante y sabe que va a perder, te puedo decir letra por letra, punto por punto, el tatuaje de su espalda. Te puedo decir el más mínimo detalle, y te lo voy a decir con seguridad, porque lo conozco, porque le conozco.

Tambien te puedo decir que ha habido discusiones, que no todo ha sido coser y cantar, que ha sido duro a ratos, y que sé que con el tiempo también va a haber cientos de estos. Y sé que los superaremos, no me preguntes como, no me preguntes por qué, sólo te puedo decir que lo sé, que lo sabemos.

Al principio dudé en hacerlo público, porque sabía que la gente iba a hablar. Que iba a ser el tema del barrio durante días, quizás semanas. Marta se casa! Marta! Con 21 años! Qué locura! Qué alboroto! Y lo peor, sé que algunos habréis pensado “va a durar dos telediarios”, “no sabe lo que hace”, “allá ella”.

Y serán las mismas personas que dudaron que llegaríamos a superar la distancia, y serán las mismas personas que me decían que me buscase un novio en España y me olvidase de EEUU, y serán las personas a las que les diré: miradme, miradnos (pero desde lejos, porque no quiero que seais parte de nuestra vida)

Pero luego decidí que que narices, es mi vida, es mi relación, y si es el momento más feliz de mi vida, ¿por qué leches no lo voy a compartir? ¿por miedo al qué diran? Al que dirá quién, si las personas que más me quieren se alegran por mi. Es el día más feliz de mi vida hasta ahora, y lo voy a hacer público, lo voy a gritar a los cuatro vientos. ¡Soy feliz, estoy prometida!

Y la edad… aaaay la edad. Cuantos dolores de cabeza me va a traer la maldita edad. Soy joven, lo sé. Pero me pregunto… ¿cual es la edad adecuada para casarse? ¿dónde hay un manual que lo diga? ¿está en la constitución? ¿quizá en el Hola? ¿Quien ha decidido que 24 años es joven y 35 viejo? ¿Que una cosa está bien y la otra está mal? ¿Quien pone los límites, quien decide estas cosas? Te lo voy a decir, lo decides tú mismo. Tú decides juzgar a otros basandote en su edad, o tú decides alegrarte por ellos y decirles, adelante, ánimo, lucha por lo que quieres. Tú eliges qué tipo de persona quieres ser.

Ante todo, pienses lo que pienses, y aunque creas que tengas razón, y aunque por algún motivo, el que sea, la acabes teniendo, sólo pido que respetes. Porque no es tu decisión, no es tu vida, si tu no quieres casarte hasta que sea “socialmente aceptable” (¿existe tal cosa?). Hazlo. Ole tú por tomar tus propias decisiones. Seré la primera en alegrarme.

Pero no me juzgues, porque es lo que quiero, porque es a quien quiero, y porque Si, Quiero.

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Marta ❤

PD: GRACIAS a todos los que habeis sacado parte de vuestro tiempo para darme la enhorabuena y alegraros por mi, vuestras palabras significan un mundo para nosotros. Gracias. Gracias. Miles de gracias.

3 thoughts on “Estoy prometida! | Nuestra historia: pasado, presente y futuro.

  1. Olguita de Agustin says:

    Marta es precioso, me dejas con lagrimas en los ojos. No te voy a mentir- cuando lo vi en facebook si que pense “äyyy esta loca”. Pero no puedes tener mas razon en lo que has escrito en esos parrafos, y de todo corazon te puedo decir que te deseo lo MEJOR, y que me alegro de verte mas feliz que nunca. Un beso y abrazo muy pero que muy fuertes.

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  2. María says:

    Pues muchas felicidades aunque para cuando escribo esto ya estas como 1 año casada pero felicidades aunque sean atrasadas, lo cierto es que no hay edad para el matrimonio y si sabes que es la persona correcta y con la que quieres pasar el resto de tu vida entonces sin dudarlo hay que ir a por ello y si no que se lo digan a mi madre que se caso con 22 años y aquí está sigue casada y a 2 años de cumplir 25 años de matrimonio!!!

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